Sor Rosario cada mañana amanecía muy dispuesta
para el trabajo, pasaba por los cuartos de los niños y de los monitores con su
saco negro, llenándolo de todas las cosas que se les quedaban fuera de
lugar...Su misión, procurar que el campa se mantuviese limpio y ordenado. Gracias Sor Rosario por los ratos de risa que
nos regalaste a todos en este campa.
¡Te esperamos el próximo!

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