domingo, 24 de marzo de 2013

Una apuesta de fe, porque creemos que lo nuevo sigue brotando


Hemos realizado el encuentro de monitores en Cájar como todos los años, y les comparto que el domingo, cuando llegué a casa después de compartir este espacio y reflexionando sobre el número tan grande de jóvenes que nos han pedido este año hacer el voluntariado con nosotras, (34)  caía en la cuenta que en nuestras manos tenemos la gran tarea de posibilitarlos entre todos espacio de vida y compromiso donde poder compartir al Jesús que todos llevamos dentro…  y para mí este gesto se convierte en promesa de la primavera que empieza a llegar.
            Y me dio por pensar también que  estamos viviendo tiempos “de invierno” en los que a veces se nos olvida que reconocer la presencia de huellas de vida es el resultado de una mirada “adiestrada” para lo pequeño e imperceptible.  Creo que los niños del campamento nos ayudarán con su sencillez y sus ganas a disfrutar de lo pequeño, a valorar los gestos, a reír  con fuerza y a comportarnos sin prejuicios y miedo al qué dirán.
            Vida en lo aparentemente muerto, esperanza en medio de situaciones de dificultad, florecer cuando el contexto aún no es cálido… se esconden muchas invitaciones en los jóvenes que  están deseando tener un compromiso. Ahí les va la prueba gráfica:




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